Acceso abierto: un camino hacia la democratización del conocimiento científico

El acceso abierto es el acceso inmediato, sin requerimientos de registro, suscripción o pago a material digital educativo, académico, científico, a través de internet. Dialogamos con uno de los referentes en acceso abierto, el investigador Fernando Ariel López, quien nos cuenta sobre los beneficios que tiene para la educación la existencia de recursos educativos abiertos.

acceso abierto

Por Laura Marotias

Investigadores, académicos, profesores, bibliotecarios y activistas por el conocimiento libre celebraron en 2013 la sanción de la Ley N.° 26.899 de Repositorios Digitales Institucionales de Acceso Abierto en la Argentina. La sanción de esta ley fue el corolario del trabajo que estos y otros actores están llevando adelante desde finales de la década de 1990 en pos de una real democratización del acceso al conocimiento científico, especialmente aquel que es producido a través del financiamiento público.

«El movimiento por el acceso abierto empieza a surgir a fines de los años 90 como una reacción por parte de algunos investigadores, editores científicos no comerciales (por ejemplo, las asociaciones profesionales) y bibliotecarios frente al aumento desmedido de los costos de suscripción a las bases de datos comerciales», explica Fernando Ariel López, licenciado en Bibliotecología y Ciencias de la información, investigador y militante por el acceso abierto.

Una de las características del mundo científico-académico es la valoración de la producción por los pares, es decir, la revisión y crítica de los trabajos científicos por parte de otros científicos del mismo campo disciplinar. Una vía para este tipo de evaluación es la publicación de las investigaciones en las denominadas «publicaciones de alto impacto», es decir, revistas especializadas y prestigiosas en cada uno de los campos de conocimiento. Estas revistas son las que forman parte de las mencionadas «bases de datos comerciales». Y se las denomina así, justamente, porque para acceder a ellas las instituciones deben pagar una suscripción.

Cuando las investigaciones son financiadas con fondos públicos, la cuestión se complejiza: «el Estado es el que financia la investigación a través de sus agencias y universidades, luego el investigador realiza su trabajo y se encuentra en la necesidad de publicarlo en las revistas de alto impacto para sumar prestigio. A su vez, estas revistas ponen como condición de publicación la cesión de los derechos de explotación sobre esa investigación a fin de poder incluirla en sus bases de datos. De esta manera, las agencias públicas de investigación terminan pagando dos veces por el mismo conocimiento: una vez para producirlo y otra vez para poder acceder después».

Como alternativa a este modo restrictivo de circulación del conocimiento científico, surge el movimiento por el acceso abierto. El acceso abierto (en inglés, Open access) es «El acceso libre, gratuito, inmediato y sin restricciones a la literatura científica y académica a través de internet. Cualquier usuario individual puede leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de estos artículos, permitiendo su indexación, transmisión de sus datos, sin barreras financieras, legales o técnicas. La única limitación a la reproducción, distribución y el único papel del copyright es el dar a los autores el control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser reconocido y citado».

Compartimos un video realizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que explica la importancia de reapropiarse de la producción científica para lograr la democratización de la información

En la Argentina, esta filosofía fue convertida en política pública a través de la mencionada Ley de Repositorios Digitales Institucionales de Acceso Abierto, que establece que toda investigación total o parcialmente financiada con fondos públicos deberá ser publicada en un repositorio digital institucional de acceso abierto. «La Argentina fue el cuarto país en el mundo en tener sancionada una ley de estas características, lo que nos coloca en una posición de avanzada en relación con los modos de circulación del conocimiento».

Acceso abierto para la educación

Desde el punto de vista de la educación, el acceso abierto habilita y promueve la creación de repositorios temáticos integrados específicamente por contenidos educativos.

«Los repositorios pueden tener distintos perfiles. Se definen, inicialmente, tres tipos: científicos (cuentan con papers, investigaciones, informes técnicos y datos primarios de investigación), administrativos o institucionales (incluyen programas de asignaturas, reglamentaciones internas, documentación operativa, etcétera), y educativos», explica Fernando Ariel López.

«Los repositorios educativos se nutren de las presentaciones utilizadas para dictar clases, las guías de trabajo y estudio, los ejercicios, el material audiovisual que se utilice y se produzca en clase, simuladores, pruebas en línea, guías de laboratorio y todo tipo de objetos de aprendizaje».

«La publicación de la producción científica de un país en repositorios digitales de acceso abierto tiene diversas ventajas para la sociedad, para las instituciones académicas y para los investigadores: a la sociedad le permite conocer el destino de la inversión en subsidios a la investigación y la acerca a la producción y el conocimiento científico. A las instituciones, les permite dimensionar su producción, obtener información sobre cuáles son las temáticas que despiertan mayor interés, y otorgar visibilidad a su producción científica a nivel mundial. A los investigadores, les brinda acceso a numerosísimas fuentes de información y conocimiento y proporciona visibilidad e impacto a sus investigaciones».

Fuente: www.educ.ar

 

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